EL GYOTAKU: IMPRIMIENDO PECES

“En Enoshima, una pequeña localidad pesquera cerca de Tokio, las barcas salen cada tarde a la mar. Al regresar, los pescadores seleccionan algunas de las piezas cobradas, las empapan de tinta e imprimen con ellas sus propios carteles. Los peces hacen las veces de nuestras planchas de grabado: la presión sobre el papel les permite transferir su propia imagen. Su tamaño, su silueta, la textura de sus escamas, la transparencia de sus aletas… Los pescadores solo se permiten el retoque de los ojos, una licencia que me gustaría creer más emparentada con la magia y el juego que con la obsesión realista de fidelidad al modelo. A continuación, con una caligrafía grácil anotan la clase, el peso y el precio del pescado. Cuelgan el cartel en el interior de su tienda, junto a los otros muchos peces que ese día están a la venta y que van desapareciendo a medida que los clientes los compran y se los llevan”. (Joan Fontcuberta. “El beso de Judas. Fotografía y Verdad” artículo en Cartografias Urbanas. Ed. G.Gili, Barcelona, 1997)

El Gyotaku es una forma de estampación muy extendida en algunos países asiáticos. Practicada por artistas, también es una actividad popular en las escuelas, en fiestas organizadas y en muchos programas turísticos de las zonas costeras. Se trata tanto de una experiencia creativa, como de un registro documental y una forma divertida de enseñar a los niños a reconocer las especies marinas.  Para este último fin, además de utilizar peces reales existen innumerables kits de plástico de todas las formas y colores. Si recuerdo haber estampado con la goma Milán, cuánto no me acordaría de haber estampado peces.

Se originó a mediados del siglo XVIII, tal vez procedente de China, aunque las últimas investigaciones le dan su localización exacta en Japón. La impresión más antigua se remonta a 1862 durante la época Edo. Unos lo atribuyen a Lord Sakai, dirigente de la Prefectura de Yamagata y otros al samurai Naotsuna Ujiie. Indistintamente del pescador, el origen fue registrar las capturas de una buena noche de pesca, conservando la memoria de los trofeos mediante sus huellas. Un concepto tan hermoso como práctico. El artesano que los realizó quedó en el anonimato.

El término significa gyo-tah’-koo, “frotar” y “pescado”, una palabra registrada en la primera exposición celebrada en la Galería Matsuya de Tokio en 1955. Hay dos métodos para su realización: el método directo o chokusetsu-ho, en el que se aplica la tinta directamente sobre el pez y se deposita el papel encima frotando hasta obtener la impronta. Es de mayor dificultad, pero capaz de registrar con precisión las textura de las escamas y la transparencia de las aletas. El segundo, método indirecto o kansetsu-ho es menos preciso y se realiza aplicando el color con una muñequilla sobre el papel apoyado sobre el animal.

Desde el punto de vista artístico muchos recogen la huella del animal con multitud de colores aplicando las técnicas del monotipo o iluminando la estampa; tampoco se limitan a estampar peces en solitario, sino que crean complejas composiciones que pueden incluir otras especies como cefalópodos, moluscos o crustáceos e, incluso, plantas y piedras. A veces el aspecto de estas impresiones es discutible desde el punto de vista estético, ya que su finalidad da más importancia al proceso y  a la fidelidad de la huella. Recuérdese que se originó con la identidad de autentificar la escala para que ningún pescador, vendedor o deportista, dudara del tamaño de una pieza si hubiera sido impresa por los medios veraces del gyotacu. Es conocida la oración…”Dios mio, permíteme pescar un pez tan grande que no tenga que volver a mentir a mis amigos”.

También contuvo connotaciones espirituales, de hecho la tinta que se utilizó fue la tinta Sumi, a la que se le conceden ciertas atribuciones mágicas para captar el alma de lo que representa. Su uso fue más allá de lo técnico para unirse al espíritu de las cosas. Analizado desde un punto de vista más prosaico, quizá este tipo de tinta fue utilizada por ser una sustancia acrílica derivada del carbón vegetal. Así el pez, una vez estampado, se disfrutaba por los placeres del alma, del orgullo…y también del paladar.

Por doquier pueden verse cursos, concursos y exposiciones para aprender y participar. Su uso hoy en día se ha ampliado más allá de registrar el tamaño y las características de la especie afianzando su condición plástica. En los muchos enlaces existentes verás el universo rodea esta variante de la estampa y te sorprenderás de cómo algo tan usual en oriente es tan desconocido aún por este lado del mundo. Si quieres ver una de las pocas intervenciones realizadas en España, concretamente por la artista Victoria Rabal, pincha aquí.
Con respecto a los enlaces os puedo aconsejar algunos donde ampliar información. Aunque este post fue escrito en 2012, en una revisión (2016) he visto esta tesis doctoral muy solvente defendida en la Universidad de Oporto (2014): Gyotaku: its origins and relationship with art and science escrita por Rachel Ramírez, que puede leerse a texto completo en este enlace. En estas otras páginas hay buenos ejemplos de consejos y fotografías que ilustran el proceso. Aquí hay una amplia oferta de cursos y si deseas hacer una gyotaku partyque no te falte un buen vino 🙂

[Fuente imágenes: superior en aikidoshogun; siguiente,  vendedor de pescadoen el texto de Fontcuberta; niño con gyotaku en ecosystem-learning-centers; siguiente impresión de pescado en hawaiibeachcombers.com; abajo, peces de plástico en enasco.com  ]

GRABADO Y EROTISMO

La palabra Erotismo procede del griego ἔρως: érōs y designa la pasión y el deseo. Este sentimiento se personificó en la deidad Eros y, al igual que en la historia general del arte, en grabado se han plasmado multitud de escenas eróticas motivadas bien por el gusto del artista o por la demanda de los clientes. Esta faceta ha sido muchas veces omitida a causa de la censura que fue acumulando en las bibliotecas libros y hojas sueltas calificadas como “poco correctas”. Hoy solo traemos algunos ejemplos de una práctica más habitual de lo que puediera pensarse y que queda recogida en las escasas, y magníficas, exposiciones que poco a poco hacen salir a la luz imágenes de hermoso contenido estético. Afortunadamente es algo que ya está prácticamente superado. 

Un ejemplo muy claro fue la exposición que organizó la a Biblioteca Nacional Francesa en 2007 con el título L’Enfer de la Bibliothèque, Eros au secret (El infierno de la Biblioteca). El enfer, el infierno, es el nombre del departamento en el que en el país vecino se guardan este tipo de estampería de contenido sexual, erótico o pornográfico. Es también, aunque no reciba el mismo nombre, análogo a las colecciones de instituciones homólogas en otros países.  A la exposición, dado su contenido, no se permitía la entrada a menores. “Desde 1844, la BNF tiene en su seno un infierno. En él se acumulan todos los libros -ilustrados o no- que pudieran hacernos “pecar”, “condenarnos”. Antes de esa fecha, la biblioteca no era pública o aún no estaba ordenada y accesible. Cuando era privada, ya contenía libros “licenciosos”, pero sus propietarios se limitaban a no dejarlos al alcance de los niños. Con la democracia -primero censitaria, luego masculina, por fin universal- se institucionaliza el control de la sexualidad…Igualmente a principios de esta misma semana leíamos la noticia de que El Museo Británico abría su sala Porn Cupboard 205,  su “Armario Porno 205”.

Pero el grabado erótico alcanza el súmmum de la belleza con la escuela Ukiyo-e, que ha venido a traducirse por “imágenes del mundo flotante”, del mundo liviano o fluctuante, quizá. Refiere los grabados (también las pinturas) del periodo Edo (1600-1868) que retratan imágenes de placer y esparcimiento, usadas a menudo como guías sexuales. La técnica utilizada para este tipo de estampas fue la xilografía. Hay que saber que la forma de estampación oriental, nada tiene que ver con la nuestra. Ellos usaban gran cantidad de tacos (bloques) xilográficos, cada uno de un color, que entintaban con tinta al agua muy acuarelada y pinceles (no rodillos), de ahí su aspecto de livianas pinturas. Eran estampadas a mano con un bárem, ajustando los distintos tacos en la misma lámina con simples pero eficientes métodos de registro.  Hokusay, Hiroshige, Utamaro… son los nombres más conocidos. También los grabados Shunga son una clase de ilustraciones Ukiyo-e producidos en Japón durante los siglos XVII al XX. La palabra Shunga significa “imagen de primavera”, eufemismo utilizado para referirse a las relaciones amorosas. Hay quien dice que son los claros antecesores del actual Hentai (comic erótico japonés).

Muchos artistas, no sabemos si casi todos, en uno u otro momento han tocado el tema erótico.  Hoy colocamos un curioso ejemplo de Rembrandt (imagen a la izquierda) de títúlo “Monje en el campo de grano”  u otras escenas de amor suyas aquí . Y hay muchas más, quizá porque pertenecen a un sentimiento universal.  Imágenes curiosas son también las de de músicos que hicieron sus pinitos en la técnica del grabado, como la litografía de John Lennon …o escritores que también se dedicaron a grabar como Henry Miller (…Trópico de Cáncer, trópico de Capricornio) faceta ésta muy poco conocida del literato.

En el caso de la estampería popular española, según Valeriano Bozal (summa artis XXXII, 655) Durante los siglos XV al XVIII , las ilustraciones se mantuvieron bastante cautas. No así en los siglos posteriores. Si bien el texto era bastante explícito, y casi obsceno (Ej. Cancionero de obras de burla provocantes a risa) la ilustración se mantuvo siempre dentro de la más estricta seriedad, al menos las que se conservan, recogiendo en la mayoría de los casos figuras femeninas y masculitnas por separado. (Foto arribaa: “Pareja en el campo”, Gerona, Tipografía Carreras, segunda mitad del XVIII; fuente imagen, op. cit)

Por último, comentaros la que se prevé sea una magnífica exposición de grabado erótico en El Museo Picasso de Barcelona que comenzará el próximo cinco de noviembre, de la que haremos un post cuando llegue la hora. Se trata una selección de grabados de temática erótica, realizados por Picasso entre 1964 y 1970, presentados en diálogo con estampas japonesas shunga, del siglo XIX. Según las fuentes del museo La variedad en la representación, en técnicas, encuadres y temática da a las imágenes gran fuerza convirtiendo al espectador en voyeur .”Si bien toda la obra de Picasso está impregnada de erotismo y sensualidad, se puede considerar que en dos períodos, el de sus inicios (1900-1908) y el del final (1964-1972) el artista se dedicó más intensamente a temas eróticos explícitos. Si en el primer período realiza apuntes y dibujos, crónica irreverente y autobiográfica de su juventud, en los grabados…  
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